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IMÁGENES
MARIO MUNGE







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La concepción filosófica de Bunge puede describirse,
tal como él mismo lo ha hecho en varias ocasiones, recurriendo
a una conjunción de varios "ismos", de los cuales
los principales son el realismo, el cientificismo, el materialismo
y el sistemismo.
El realismo de Bunge es el realismo científico, abarca los
aspectos ontológicos (las cosas tienen existencia independientemente
de que un sujeto las conozca), gnoseológicos (la realidad
es cognoscible) y éticos (hay hechos morales y verdades morales
objetivas) de su pensamiento. El cientificismo es la concepción
que afirma que el mejor conocimiento sobre la realidad es el que
se obtiene a través de la aplicación del método
de investigación científica. El materialismo sostiene
que todo lo que existe es material, o sea materia y energía.
El sistemismo, finalmente, es la perspectiva de que todo lo que
existe es un sistema o parte de un sistema.
El agatonismo otro ismo que puede añadirse al cuarteto
ya mencionado es la concepción bungeana de la ética,
que se guía por la máxima «Disfruta de la vida
y ayuda a otros a vivir una digna de ser disfrutada».
Contra lo que suele pensarse, la principal crítica de Bunge
al psicoanálisis no es que éste sea irrefutable (la
crítica de, por ejemplo, Karl Popper), sino que, a diferencia
de las disciplinas científicas genuinas, el psicoanálisis
no cumple el importante requisito de consistencia externa. Las diferentes
disciplinas científicas interactúan apoyándose
las unas a las otras tanto en sus aspectos teóricos como
empíricos. La intensidad de estas interacciones, obviamente,
varía según los campos de los cuales se trate, pero
hay un mínimo: las ideas científicas tienen que ser
compatibles (consistentes, congruentes) con el grueso del conocimiento
confiable pertinente.
El grave problema del psicoanálisis, sostiene Bunge, es
que se trata de una disciplina aislada del resto del conocimiento
(no interactúa con disciplinas obviamente pertinentes, tales
como la psicología experimental y la neurociencia cognitiva).
Más aún, el psicoanálisis no es congruente
con las ideas desarrolladas por estas disciplinas. Según
Bunge, la biopsicología (término con el que engloba
las disciplinas científicas mencionadas) no ha hallado nada
que pueda apoyar al psicoanálisis, sino que más bien
ha provisto información que lo contradice (por ejemplo, que
los niños no tienen su órgano sexual más importante
el cerebro lo suficientemente desarrollado como para
experimentar los deseos que el psicoanálisis les atribuye).
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